En el sector óptico las cifras hablan claro: 7 de cada 10 ópticos-optometristas en España son mujeres. En comunidades como Murcia o Galicia, el porcentaje supera el 70%. ¿Y lo mejor? No es una tendencia puntual: hace años que se consolida y seguirá al alza, porque en los tramos de edad más jóvenes, las mujeres rozan el 77%.
Las consultas, los gabinetes y las ópticas a pie de calle funcionan —en su mayoría— gracias al talento, la formación y la constancia de miles de mujeres que sostienen la salud visual de este país.
Pero cuando subamos un escalón… estos datos se desdibujan.
Porque si miramos la parte alta de la pirámide —puestos directivos, decisiones estratégicas, grandes consejos profesionales, cátedras universitarias— el porcentaje femenino se desploma. Hasta hace relativamente poco, no existía ni una mujer óptico-optometrista con el rango de catedrática en España. En las cúpulas de grandes empresas y cadenas ópticas, así como en los colegios profesionales, los hombres siguen teniendo el mando. Y no por carencia de talento.
Lo que falla es la visibilidad.
Porque muchas de estas mujeres que dirigen sus ópticas, gestionan equipos, negocian con proveedores y toman decisiones clínicas y comerciales todos los días no se consideran líderes. Porque el relato todavía está en manos de los demás. Porque tener un negocio propio pequeño sigue sin percibirse como “poder”.
Pero no nos equivoquemos, esto también es liderazgo.
Liderar no es sólo sentarse en una sala de juntas: es pelear márgenes, adaptar tarifas, decidir si entras en control de miopía o no, formar el equipo, realizar seguimiento posventa, cuidar a la clientela y seguir adelante cuando cae el mundo. Esto lo hacen ellas. Todos los días.
¿Estamos avanzando? Sí. Pero lentos. Muy lentos. Las cifras de presencia femenina en cargos de alta dirección no reflejan su peso real en el sector. Y mientras, muchas de las que podrían inspirar y empujar el cambio se quedan invisibilizadas, atrapadas entre el gabinete y el día a día.
Este 19 de noviembre, Día Internacional de la Mujer Emprendedora, no toca ni una flor ni un aplauso.
Toca nombrarlas. Dar crédito. Y dejar claro que el futuro del sector óptico se sostiene -y se construye- sobre los hombros de mujer.
Porque si las ópticas funcionan, es porque ellas están al pie del cañón.
Y ya es hora de que estén también al mando.

Soy consultora de marketing especializada en ópticas. Ayudo a profesionales del sector a diferenciarse, crecer y conectar mejor con sus clientes a través de estrategias prácticas, creativas y sin rodeos.




